martes, 23 de septiembre de 2008

Cuestión de confort

Usualmente a los ateos se nos ha acusado de nihilistas, de personas entregadas al desespero porque el mundo de Dios es un mundo sin sentido (desde luego, la idea de Dios tiene que tener sentido y es la única de proporcionárselo al mundo...). Ahora resulta, según el teólogo neoconservador Michael Novak, que no, que los ateos somos los que tenemos una creencia confortable, que son los creyentes los que sufren por el sinsentido que el mal y la muerte arrojan sobre el mundo.

Muy bien, me parece excelente, y confortable.

Lo único que resta pedirle a los creyentes es que se pongan de acuerdo sobre que estereotipo nos van a imponer. El del nihilista, que siente que en ausencia del gran perro guardián del universo, los ateos pensamos nada tiene sentido y por ello caemos en el despero existencial, o el del fresco que encuentra consuelo en el sinsentido del mundo y se regocija en él. Es un poco unconfortable no saber como comportarse cuando hay expectativas tan encontradas sobre lo que se espera de una....

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