lunes, 7 de julio de 2008

Nada cambia

Sé que hace mucho rato no escribía, quizás porque últimamente entre la procrastinación, los estudios y la vida en una ciudad tan agradable como Barcelona, no le he sacado tiempo al blog. Sin embargo es inevitable que los últimos y bien conocidos acontecimientos me obliguen a meter la cucharada.

Hay que reconocer que el rescate o liberación (como le quieran llamar) de Ingrid Betancourt fue un éxito innegable del gobierno. No sólo por el hecho, sino por la forma. Las FARC firmaron su sentencia de muerte en una operación que parecía más un chiste libretiado por el “Tio Loco”, rey del Internet, que en un sangriento rescate militar que era lo que muchos temíamos. Quizás nunca fue tan cierto aquel comentario de Ionesco que señalaba que “El humor es libertad…”.

En ese orden de cosas, la reacción de muchos sectores de la izquierda es por demás estúpida. Las fantasías con teorías de la conspiración sobre que el rescate fue una impostura, que las FARC “ya iban a liberarla”, que "el gobierno suizo ya había pagado, carecen de sentido". No porque considere a priori que las teorías de la conspiración son falsas o un signo de autoengaño provocado, pues comparto plenamente la opinión de Roderick Long de que semejante posición es insostenible y que en la historia los ejemplos abundan con pruebas de que el conspiracionismo no es necesariamente el reflejo de una mente paranoica; lo digo por que creo que en este caso, aparte de rumores de dudosa calidad, no hay evidencia alguna para sustentar dichas afirmaciones, y en cambio hay muy buenas razones para creer la versión del gobierno (el simple hecho de que Ingrid y los secuestrados hayan confirmado su versión de los hechos – a menos que uno quiera creer que los secuestrados que liberaron hacían parte de la farsa, lo cual es aún más difícil de sostener).


La explicación a esta visión de las cosas es múltiple. Hay sectores – como los he visto acá en Barcelona- que auténticamente se creen el cuento de que las FARC son una fuerza política respetable y que simpatizan plenamente con esta, y por ende estan dando patadas de ahogado. Otros, aunque no estén de acuerdo ya con la lucha armada (como el partido comunista), todavía guardan muchas simpatías ideológicas con las FARC como para alegrarse de su desaparición. Finalmente otro grupo, creo yo mayoritario, que no simpatiza para nada con las FARC, simplemente le desespera al ver como el rescate de estos secuestrados ha fortalecido de manera decisiva al régimen, y aunque se alegren por la libertad de estos, lamentan el precio político del suceso.

La verdad yo admito que el precio político va a ser terrible. No sé que este planeando Uribe: reelección o poner a su “sucesor”, Juan Manuel Santos. Pero temo aún más por su afán de convocar una nueva constituyente y escribir una carta magna más acorde a los intereses de las élites que gobiernan y de los Estados Unidos (que es lo que el lunático de la blogosfera, Jaime Ruiz, viene pidiendo a grito herido, y lo que yo ignoraría si en el fondo el gobierno no hubiera demostrado que es un gobierno tan enfermo como algunos de sus defensores más fanáticos…). Sea lo sea que este planeando Uribe, el punto – y voy al título de la entrada- es que aquí no ha cambiado nada.

No cambia que hay más de 60 senadores involucrados en la parapolítica, en su mayoría de sectores uribistas –incluido el primo del presidente, y socio político suyo por años-. No cambia el hecho de que Jorge Noguera, -amigo del presidente y nombrado por este en el DAS- aún liberado por un tecnicismo, sigue teniendo un proceso en su contra por ayudar a paramilitares. No cambia nada el hecho de que Rito Alejo del Rio, general de la república homenajeado en alguna ocasión por el presidente Uribe, está acusado, incluso por sus propios compañeros castrenses, de asistir a paramilitares en masacres. No cambia nada en que hay una parlamentaria condenada por recibir prebendas del gobierno para votar la reforma constitucional que permitió la reforma de Uribe. No cambia el hecho de que en Colombia hay casi 4 millones de desplazados de zonas rurales, en su mayoría por acción de grupos paramilitares y del Estado, y que sus tierras han sido robadas para engrosar, en buena medida, las del gremio de latifundistas e industriales del campo que tanto favorece y privilegia este gobierno (gobierno que desde luego, no ha movido un dedo para obligar a sus victimarios a devolver las tierras y reparar a las victimas).


Y mientras eso no cambie,
la izquierda, aún marginada de la opción del poder como ha quedado – pienso que definitivamente y por un largo tiempo, al igual que otras fuerzas políticas del estilo Fajardo o Mockus - , debe seguir adelante y no desesperar. Así sea contra el viento y la marea de la popularidad y del poder mediático del que goza este gobierno. Por lo demás, esto será una ocasión para que la izquierda encuentre otras maneras de hacer política, mucho más provechosas o constructivas, que el ejercicio del poder institucionalizado o – en el caso de la guerrilla- el uso de las armas (desde un punto de vista del libertarianismo de izquierda, es una oportunidad innegable…aunque dudo que la izquierda colombiana le interese ese punto de vista en particular).


Ya para finalizar: el colombiano promedio – no precisamente la estrella más brillante del firmamento- está con Uribe, pero la justicia y la verdad siguen estando – al menos en mayor medida- del lado de los que nos oponemos al régimen (y me perdonan el comentario tan fariseo). La desesperación, manifiesta en el nihilismo o en el escapismo a través de fantasías conspiratorias, no nos va a llevar a ningún lado.

3 comentarios:

Apelaez dijo...

Que comentario tan ridículo ese de que "la verdad y la justicia están con los que nos oponemos al régimen". Precisamente por esa mentalidad tan pendeja es que la gente de izquierda se come cuanto cuento le meten en la boca, incluidas las barbaridades estalinistas y las conspiraciones para el rescate de Ingrid.

Borró con el codo mijo..

Maldoror dijo...

Apelaez:

Primero, yo mismo dije "si me perdonan eel comentario fariseo". Segundo, ya que no lo perdonó, quizás deberia disputar lo siguiente:

1- Todos los que nos oponemos al regimen tenemos la verdad y la justicia de nuestro lado. Por caridad interpretativa, eso no fue lo que quize decir, sino más bien (en contexto) que todos los que nos oponemos al regimen DE ACUERDO A LOS ENUNCIADOS anteriores (lo de la parapolitica, lo de los desplazados, lo del regimen de la tierra etc...) creemos que tenemos la "verdad y la justicia" de nuestro lado.

2- Puede disputar que todos aquellos que creemos tener la verdad y la justicia estamos autorizados a creer cualquier cosa para defender la causa. Pero eso sería obviar el punto de la entrada (que por ejemplo no estamos autorizados a creer teorias de la conspiración sin fundamento) o de la tesis que he defendido en este blog (que no cualquier metodo ni cualquier gobierno estan justificados solo por tener fines de izquierda)

3- Disputar las afirmaciones mismas que yo considero hacen parte de la verdad y la justicia. En ese sentido podría:

a- Disputar la validez factual de lo que afirmo (que Uribe hace parte de una clase política en contubernio con el paramilitarismo)

b- Disputar la coneccion logica de lo que digo (que el hecho de que 63 senadores uribistas, incluido sociosa cercanos a Uribe- esten metidos en parapolitica, implica que Uribe o los intereses ligados a Uribe tengan relacion alguna con estos)

c- Disputar las concepciones mismas de "justicia" que defiendo en este blog.

Todas esas son desde luego argumentaciones válidas a intentar, supongo.

Anónimo dijo...

De acuerdo con tu analisis y con la postura. Los hechos validan los asertos.

Sobre el rescate en si, tengo mas dudas. Te envio el enlace de Agoravox. Importante conocer otras versiones diferentes a las que nos restriega la prensa colombiana.

http://www.agoravox.fr/article.php3?id_article=43405
(Esta es la 4 entrega, en el sitio estan las anteriores)

o-lu
http://socioenlinea.blog.lemonde.fr/