martes, 12 de febrero de 2008

"Una belleza de negocio"

Respecto a la anterior entrada del blog, y lo que Alejandro Pelaez pregunta en la sección de comentarios y escribe en su blog, remito la columna de Pedro Medellín de hoy en El Tiempo, que creo, es bastante diciente. Aquí lo más significativo, desde mi punto de vista, de dicha columna:

Con esta decisión, el Gobierno colombiano está enviando una pésima señal al país y a la comunidad internacional. Primero, confirma el escaso interés que tiene en entregar tierras a los desplazados por la violencia, sin importar que la ley los declare como prioridad, debido a su circunstancia de debilidad, vulnerabilidad e indefensión.

Y segundo, vuelve a poner a los palmeros en el complejo escenario de sus relaciones con el paramilitarismo, que ha marcado la historia reciente de entregas irregulares de tierras y los desplazamientos de población asociados a la expansión de los agrocombustibles, que ha publicado EL TIEMPO (edición del 26 de mayo de 2007), Semana (ediciones de abril y mayo de 2007), y fueron anticipadas por la Resolución No. 39 emitida por el Defensor del Pueblo en junio de 2005.

El Gobierno está en todo su derecho de apostar por el desarrollo de un sector de la economía, como lo ha hecho con los palmeros.
Los ha beneficiado con una renta exenta por un término de 10 años al aprovechamiento de los cultivos sembrados entre 2003 y 2013; con una deducción del impuesto a la renta del 40% del valor de las inversiones realizadas en activos fijos reales productivos adquiridos; una deducción del 10% de la renta líquida del contribuyente a la inversión nueva realizada en reforestación, y la exclusión del IVA del biocombustible de origen vegetal o animal para uso de motores diésel de producción nacional con destino a la mezcla con Acpm. Eso sin contar con las facilidades crediticias, de cofinanciación y apoyo institucional que le ha concedido en sus seis años de gobierno.

Lo que resulta discutible es que el Gobierno persista en impulsar ese sector, a costa de las víctimas de la violencia, como ocurre con el predio Carimagua o con la decisión de desjudicializar el trámite de pertenencias y rebajar los términos de las prescripciones adquisitivas de dominio de tierras, que hace la Ley 1152 de 2007 que dicta el Estatuto de Desarrollo Rural y reforma el Incoder. Es la ley que, leída con el Plan de Desarrollo, crea el mundo feliz: legaliza las tierras obtenidas por la vía de los hechos, financia los proyectos que se vayan a desarrollar en ese predio y confiere ventajas tributarias por hacerlo.
Como dicen los gringos: "´nuff said"

3 comentarios:

f.1 dijo...

Un gusto, pensé que ya no escribía, una grata sorpresa me he llevado hoy buscando un temilla por ahí.

Ya que usted es un persona que le puede interesar, que está en construcción: mutualismo.org y que participo en agorista.worlpress.com

Si, en general anarquismo de mercado, si puedira unírsenos con sus conocimientos y su lucidez, sería genial.

Salud y libertad.

f.1 dijo...

Por cierto son proyectos colectivos, cada uno de al menos 4 personas colaborando de una u otra forma.

f.1 dijo...

mmm, y qué dices ¿?