domingo, 30 de septiembre de 2007

Video blogging: Palacio de Justicia, Anarquismo y libre mercado vs capitalismo

Tres videos interesantes que encontré en Internet:


1- Sobre un tema que ya había comentado: El video del magistrado Carlos Ignacio Urrán saliendo vivo del Palacio de justicia, y quién luego apareció muerto dentro de las ruinas de este, misteriosamente...



Y como "ñapa", un pequeño documental hecho por Hollman Morris en su programa de televisión Contravía, sobre los desaparecidos del Palacio de justicia y la forma en que el Estado colombiano ha ignorado el clamor de los familiares por la verdad. Partes 1, 2 y 3

2- Un conciso y claro video, tomado del show de Charlie Rose (en la PBS) discutiendo con el antropólogo David Graeber que es el anarquismo, perspectivas históricas del movimiento y su posición frente al tema de la globalización. Bastante claro.



(Créditos para Charles Johnson por el dato)

3- John Stwart le hace un par de preguntas con mucho sentido común al director de la reserva Federal de los Estados Unidos, Alan Greenspan, con respecto a su último libro. Estos economistas....



(Créditos para Brad Splanger por el dato)

viernes, 28 de septiembre de 2007

Mentiras y los mentirosos que las dicen (edición especial del espacio para el humor en Un colombiano más...)

Cortesía del príncipe reinante, Alvarito:

Hoy no hay paramilitarismo. Hay guerrillas y narcotraficantes. El término “paramilitar” se acuñó para denominar a organizaciones privadas criminales cuyo fin era combatir a la guerrilla. Hoy, el único que combate a la guerrilla es el Estado, que ha recuperado el monopolio que nunca debió perder.
No Alvarito, los paramilitares AUN existen en Colombia. No seas tan caradura

miércoles, 26 de septiembre de 2007

En un colombiano más también hay espacio para el humor

Escribe nuestro humorista favorito, Londoñito, en su última columna, sobre todo el escandalo del que he hablado en las dos entradas anteriores:

Aquí serían incapaces de insistir en ese debate, porque tendrían que rendirse ante las evidencias que el país conoce de sobra. Que los sindicalistas están protegidos como en ningún país del mundo; que el Gobierno respeta y estimula su actividad; que no hay un solo cargo serio que pueda sostenerse ahora en materia de persecución sindical, y que ni siquiera las dudosas estadísticas de otros tiempos pueden presentarse, ni de lejos, para insistir en que este es un detestable país donde se mata las organizaciones del trabajo y se persigue sin tregua a sus paladines.
El problema es que ya no da risa, sino pena y hasta rabia....mal, Londoñito, muy mal...

Más sobre el artículo de Gaviria y el "lado oscuro de los blogs"

Respecto a la entrada que escribí ayer, leo hoy en El Tiempo en una noticia en la que Juan Manuel Santos admite que Carlos Gaviria no escribió el artículo en The Guardian. Me llaman la atención dos cosas:

1. El cinismo del canciller Araujo, que en una nota adjunta (en audio) dice lamentar que Colombia sea visto como una país "perseguidor de los trabajadores", y tiene el descaro de decir que esa no es la realidad. Lástima que las cifras de asesinatos de sindicalistas desmientan la tierna imagen que tiene el canciller de Colombia.

2. El artículo cita a un "pionero del periodismo digital" que nos advierte que los blogs son la posibilidad del empoderamiento de las masas, pero que tienen su lado oscuro porque "pues permiten la publicación de información inexacta. "Un 'blogger' mentiroso no retendrá su credibilidad por mucho tiempo, mientras sus mentiras viajan por el planeta. Pero el problema es que para cuando una mentira es corregida, esta ya se ha propagado".

Menos mal que ese tipo de cosas no pasan con los medios tradicionales.

martes, 25 de septiembre de 2007

¿Cuál calumnia y cual infamia?

Según el gobierno nacional Carlos Gaviria, presidente del Polo Democrático, debe responder (al igual que una ONG) por un artículo publicado en The Guardian a nombre del primero, que insta a detener la ayuda militar del gobierno británico a Colombia y que hace varias denuncias sobre la situación del país. Me dio curiosidad mirar cual es el dichoso artículo, y helo acá:

Y leyendo el artículo veo que hace las siguientes afirmaciones:

1. Que Carlos Gaviria obtuvo el 22% de los votos en la elección del 2006, con una abstención superior al 50%. Lo cual es cierto.

2. Que según amnistía internacional, hubo amenazas de muertes activistas de derechos humanos, ONGs y estudiantes universitarios por parte de grupos paramilitares. Cierto también.

3. Que a los defensores de derechos humanos y a los lideres sindicales los persiguen de manera rutinaria en este país, y que en Colombia es donde más líderes sindicales se asesina en el mundo (y que en su mayoría han sido y son asesinados por paramilitares o el Estado mismo). Cierto sin lugar a discusión.

4. Que el asistente de la senadora Piedad Córdoba, Jaime Gómez, resultó muerto en circunstancias misteriosas, y que la comisión nacional de juristas consideró su muerte un asesinato. Otra vez, el artículo no miente.

Es en virtud de todo esto que el artículo pide que el Reino Unido le retire la ayuda militar a este gobierno ¿Y que tiene de malo? A si, que se le acaba la gasolina a Uribe para continuar la legitimación y consolidación de este nuevo país que los paramilitares y las elites han construido con tanto sacrificio y tesón. El único que debería ponerse bravo acá es Carlos Gaviria al que al parecer suplantaron poniendo su firma en un artículo que no escribió.

Esos sí, la gran conclusión de este incidente, es que nadie puede abrir la boca para decirle las verdades a este gobierno, porque no sólo se negaran a verla (como es usual), sino que se pondrán agresivos y empezaran a tratar de intimidar con su tono bravucón a quién haya cometido tamaña osadía.

domingo, 16 de septiembre de 2007

Traquetos Francia 1889

Cosas que se encuentra uno trabajando en un archivo. Me refiero a una carta del señor H Massmann, comerciante de Quinas en Paris, fechada del 2 de octubre de 1889. La carta inicia hablando sobre las informaciones que el cónsul colombiano en Paris, el botánico y médico José Jerónimo Triana (a quién va dirigida la carta), le había proveído sobre las quinas. Tras esto el señor Massmann escribe, visibelemente emocionado (si hemos de creer a la exclamación al final de la frase), lo siguiente [parte señalada en rojo en la imagen digitalizada adjunta] :

Colombia. Universidad Nacional de Colombia. Sede Bogotá. División de archivo. Fondo documental histórico José Jerónimo Triana. 2-07-B-3-06-09-02-030-032


Je lis aujourd´hui dans « Le Matin » que vous vous êtes également occupé de la cocaine un produit auquel je porte le plus grand intéret et dont je suis presque le seule fournisseur en France et à l´appui, permettez moi vous dire que l´année passée mon chiffre de ventes à attein 308 kilos !

Leo hoy en « Le Matin » que ud se ha ocupado igualmente de la cocaína, un producto sobre el cual tengo el más grande interés y del cual soy casi que el único proveedor en Francia, y para sostener lo anterior, ¡permitame decirle que el año pasado mi número de ventas llegó a los 308 kilos !

Sin lugar a dudas todo un traqueto de la época. Aunque no he podido encontrar rastros de sus eminentes actividades terroristas y criminales, que como buen narcotraficante debía cometer. Supongo que debe ser una misteriosa omisión de la historia, sin relación alguna al hecho de que no existiera algo como « la guerra contra las drogas » en la III República por aquel entonces. Eso sí, no podía faltar el colombiano ligado a esta oscura y sórdida historia, quién seguramente incitó al cándido e inocente señor Massmann a convertirse en un mafioso


Retrato hablado de Triana, conocido también como Alias el "yerbatero"

Tenga la amabilidad de renunciar señor Sarmiento


Ladrón descarado y sinverguenza

jueves, 13 de septiembre de 2007

Sobre la pelea del Polo y el miedo a sonar como el otro

La pelea en el Polo Democrático parece ponerse cada vez peor, y seguramente los enemigos de la izquierda en Colombia no caben de la dicha, pues no sólo tienen su prueba de que un sector importante supuestamente “ama a la guerrilla” sino que el partido amenaza con romperse desde adentro: matan dos pájaros de un tiro.


Por ello me gustaría comentar dos cosas. Por un lado escuché las entrevistas que les hicieron en la W a Carlos Gaviria y a Gustavo Petro el día de ayer, y me dejaron un mal sabor. Carlos Gaviria por un lado acusa a Petro de querer montar “el ala uribista del partido”, lo cual es perfectamente ridículo después de lo que todos hemos visto con sus debates sobre la parapolítica y lo duro que le ha dado al gobierno desde hace muchos años. Por otro lado Petro se quejó con toda razón de lo absurdo de la posición de mucha gente en el partido (¡Ay Dussán!) que fueron incapaces de apoyarlo luego de que las FARC la emprendieran contra él y amenazaran su vida. Y sin embargo lo que no me gustó de Petro fue su tono: todo lo que dijo de las FARC es cierto, pero el tono exaltado y el torrente de epítetos que lanzó contra la guerrilla parecían buscar un beneficio político. Creo que a Petro le habría convenido más usar su usual tono calmado y analítico, que ese siempre ha sido su fuerte para darles en la cabeza a sus enemigos.


Por otro lado toda esta pelea me dejó una reflexión. Aquellos que condenan a Petro en el Polo, lo hacen porque temen que parte de su discurso suene como el de Uribe, tanto por forma como por contenido. Cierto que cuando Carlos Gaviria dijo que Uribe estaba “creando el ala uribista del Polo” se refería específicamente a una entrevista que Petro dio a la Revista Cambio, y en la que dijo que el Polo estaba equivocado en enfocarse exclusivamente en ser un alternativa a Uribe. Pero sería tonto desestimar el valor que para Gaviria y otros integrantes del Polo tiene la reciente pelea de Petro con las FARC. Petro no sólo les sonó a ellos como Uribe, sino a muchos otros, incluyéndome a mí.


Pero independiente de cómo Petro suene, lo que dijo es cierto. Muchas de las acciones de las FARC son condenables y al igual que la organización lo es por practicar actos como el secuestro o matar a la población civil. Y el Polo comete el mismo error que cometen usualmente los uribistas: por temer quedar identificado con el otro bando, asumen una posición absurda y acritica.


Un ejemplo de lo anterior es la lucha armada. En este país se convirtió en un “mantra” incuestionable en que “la lucha armada no conduce a nada” “que no hay ninguna justificación para la lucha armada”. Ese discurso ha calado en todos los sectores políticos, incluido el mismo Polo. Y desde luego cualquiera que ose cuestionarlo no es menos que un guerrillero o un simpatizante de la guerrilla.

Pero el problema es que uno no puede extender una condena general a la idea de la lucha armada. La lucha armada es completamente legítima como una forma de auto defensa (como lo fueron inicialmente las FARC por ejemplo). Es completamente legítima si se da contra un Estado ilegitimo (valga la redundancia) o contra uno manifiestamente opresivo. Y para el caso colombiano está plenamente justificada para una lucha armada, considerando que ese Estado ha contribuido directa o indirectamente en el desplazamiento de millones de campesinos sólo en los últimos 50 años, al igual que ha sido cómplice en el robo masivo de tierras que esos desplazamientos han causado.

El problema, claro está, es que las FARC han perdido toda autoridad para presentarse como los legítimos actores de ese alzamiento por sus propias acciones. Pero eso no quiere decir que las razones no sigan existiendo y que si otro grupo de origen campesino se sublevara contra el estado, no estaría en su derecho de hacerlo (la comunidad de San José de Apartado es un buen ejemplo de eso, aún cuando su rebeldía no sea de carácter bélico; lo cual sugiere que aunque la lucha armada este justificada, no quiere decir que sea la mejor estrategia a seguir).

Y de la misma manera el hecho de que Uribe carezca completamente de autoridad para denunciar a las FARC, eso no quiere decir que nadie pueda y deba hacerlo. El Polo no debe temerle a la verdad, como lo hacen los uribistas, sólo por el temor de oirse como Uribe y por ende pensar que se está de acuerdo con él.

Eso era todo…ah si…senador Petro, señor Carlos Gaviria…No vayan a arruinar la unidad del único y frágil partido de izquierda que hay por una pelea pendeja. Laven esos trapos sucios en casa de la única manera que deberían hacerlo: dialogando




Tiempos aquellos....

domingo, 9 de septiembre de 2007

La extraña lógica del antifeminismo

En su última columna Alejandro Gaviria ataca a Florence Thomas por sus apreciaciones respecto al incremento del embarazo entre adolescentes. En la columna referida de Thomas, esta trata de explicarse los últimos datos publicados por profamilia sobre los embarazos de adolescentes en el país. Según esos datos el 42% de las que se embarazan lo hicieron queriendo ser madres. Thomas señala que el índice de embarazos deseados está ligado, desde su perspectiva feminista, a la imposición cultural de la maternidad como rol esencial de las mujeres y piensa que una alternativa a esto es contraponer campañas en las cuales se ratifique la autonomía de la mujer y de su cuerpo.

Gaviria responde en su columna del Espectador lo siguiente:

La explicación de Florence es inadecuada y parcializada. Inadecuada porque la idealización de la maternidad es una constante, un fenómeno de larga duración, que no puede usarse para dar cuenta del aumento reciente de los embarazos juveniles. Y parcializada porque deja de lado la otra cara de la moneda, el revés del asunto: la devaluación de la vida de los hombres, los desechables de la cultura.

Y añade:

Florence y sus colegas sólo miran hacia arriba, hacia lo más alto de la sociedad, hacia donde están los mandamases de turno, políticos, presidentes de empresa, directores de orquesta, hombres en su mayoría. Pero, como ha señalado el mismo Baumeister, las feministas deberían también mirar hacia abajo, hacia el fondo, hacia donde están los relegados, los encarcelados, los informales, los muertos en combate o en los socavones, hombres en su mayoría. De los 3.000 soldados estadounidenses muertos en Irak, sólo 262 eran mujeres. De los 14 cadáveres encontrados en el campamento del Negro Acacio, sólo uno correspondía a una mujer. La proporción es semejante. Y refleja un sesgo cultural convenientemente ignorado por las feministas.

Y dictamina, no sé con que bases, que “Las explicaciones feministas —incluida la de Florence sobre el aumento del embarazo juvenil— parten de una premisa equivocada. Suponen que la mayoría de los problemas sociales resultan de una conspiración masculina, de una estrategia cultural urdida por los poderosos y sus amanuenses.” En contraposición a esto, Gaviria expone su propia explicación al embarazo adolescente:

El embarazo adolescente no es una imposición machista o una muestra de poder. Por el contrario, puede tener mucho que ver con el fracaso de los hombres. A diferencia de Florence, las mujeres jóvenes residentes en zonas marginadas conocen plenamente el fracaso masculino. Para muchas de ellas, la decisión de tener un hijo es también una abdicación, una reflexión sobre la imposibilidad de encontrar un hombre que produzca más de lo que consuma, un compañero de crianza por quien valga la pena postergar la maternidad y apostarle a otra cosa. Muchas adolescentes optan por la maternidad pues anticipan la ausencia de padres eficaces.

Vamos por partes. El primer punto de Gaviria me parece válido, al menos para el punto en particular a tratar (el aumento de embarazos adolescentes). La imagen idealizada de la maternidad es una constante de larga duración, y no puede por si sola explicar el aumento en las tazas de embarazo; de acuerdo. Y si Gaviria se hubiera quedado ahí, quizás su columna no tendría tanto de criticable. Pero no lo hizo, porque inmediatamente tenía que lanzarse a una diatriba anti feminista.

Lo primero que hace el señor Gaviria es tratar de conmovernos sobre la desdichada situación de los hombres de bajos recursos. Después de ilustrarnos, a manera de anécdota casual que la mayoría de los puestos claves de poder en la sociedad siguen dominados por hombres (pequeño detalle), Gaviria trata de desviar la atención: es que no se dan cuenta que hay también hombres marginados.

Siguiendo está lógica, trata de insinuar que de alguna manera la idea de que la visión feminista convierte a los hombres en “desechables de la cultura”, o mejor dicho, que devalúa la vida de los hombres.

Antes de adentrarme en este punto, me pregunto ¿De dónde saca semejante conclusión? No lo sé. Tampoco sé de donde saca de la columna de Thomas la idea de que las feministas parten de la premisa para hacer sus análisis, de que existe “una conspiración masculina” en la cual se basan todos o la mayoría de los problemas sociales. Lo más parecido a esta idea es cuando Thomas escribe “Así, el cuerpo femenino adolescente ha sido arrebatado por esta misma cultura y entregado a los hombres, quienes fueron proclamados como sus dueños, amos y señores”; Thomas no está diciendo que eso es producto de una “conspiración” (a menos que una piense que la cultura es parte de una conspiración masculina) y ciertamente no está tratando de convertir eso en una explicación universalizante de “todos los problemas sociales”.

Si, es cierto que existen algunas feministas que piensan que la “superestructura” determinante de las injusticias sociales es el patriarcado. Pero eso no quiere decir que todas las feministas lo hagan, o que incluso todas interpreten el significado central del patriarcado de la misma manera.

Volviendo a la idea, si, es muy lamentable que existan hombres marginados. Y seguramente su condición afecta la vida con sus compañeras femeninas. Contrario a lo que piensa el señor Gaviria, no creo que las feministas piensen que eso deseable o un cuestión secundaria. Pero el problema es que no estamos hablando de los hombres, estamos hablando de las mujeres, en particular de las adolescentes embarazadas. Son ellas, en teoría, quienes deberían decidir si quieren o no tener hijos. Y el punto es que no lo están haciendo o si lo hacen lo hacen bajo diversas formas de coerción. Esa decisión no debería depender de manera alguna de los hombres, sino de las mujeres quienes son las que ponen el cuerpo. Detalle que se le escapa al señor Gaviria.

Sin embargo Gaviria nos da una explicación de la relación entre ambos, una de por sí que suena bastante rebuscada, que además parte de unas premisas más que cuestionables. Según él, y vuelvo y lo cito:

Para muchas de ellas, la decisión de tener un hijo es también una abdicación, una reflexión sobre la imposibilidad de encontrar un hombre que produzca más de lo que consuma, un compañero de crianza por quien valga la pena postergar la maternidad y apostarle a otra cosa. Muchas adolescentes optan por la maternidad pues anticipan la ausencia de padres eficaces.

Si mal no lo entiendo, lo que dice Gaviria es que, porque muchos hombres son fracasados económicamente, las mujeres deciden anticiparse a la imposibilidad de encontrar un compañero solvente, ergo deciden tener hijos. Honestamente tengo que admitir que no comprendo la lógica del argumento, pero si puedo al menos señalar que parte de premisas bastante cuestionables y que además su conclusión (siguiendo las mismas premisas) parece contraria al sentido común.

Empecemos por la conclusión ¿Si los hombres que rodean a las mujeres son fracasados económicamente, porque una mujer querría tener un hijo con alguno de ellos? ¿De hecho, que otra cosa que el culto a la maternidad como rol social que se les ha infundido desde pequeñas podría explicar el afán de tomar una decisión a todas luces desfavorable? No lo sé.

Pero si la lógica del argumento es contraituitiva, las premisas están viciadas, y por usar la palabra del señor Gaviria “parcializadas”. Por un lado hay una clara insinuación de la naturalidad del rol de madres que las mujeres deben tener. Según ello, las mujeres ante una situación desventajosa de sus compañeros, se “anticipan” a la ausencia de “padres eficaces” teniendo un hijo. Por otro lado nos avisa de entrada Gaviria, si los hombres que rodean a las mujeres estuvieran en mejor situación, estas podrían darse el lujo de “postergar” la maternidad, claro está. Si eso no es una insinuación teleológica sobre el rol femenino en la sociedad, de que es perfectamente normal pensar que las mujeres tarde o temprano TIENEN que ser madres, no sé que pueda ser.

Ni hablar de la idea omnipresente del hombre como “proveedor”. Pareciera que para el señor Gaviria el rol del hombre en la familia es el de proveedor, y que las mujeres deben esperar uno que “produzca más de lo que consuma” (la idea de que en una situación particular de necesidad económica que la mujer asuma o contribuya el sostenimiento de la familia y el hombre ayude con la crianza y los quehaceres domésticos, no parece cruzársele por la cabeza a Alejandro).

En últimas, yo diría que la columna del profesor Gaviria es un excelente ejemplo de todos los vicios tan típicos – y socialmente aplaudidos- del anti feminismo. Lo peor de todo es que trata de disfrazarse detrás de un manto de objetividad y de cientifismo, que definitivamente no le queda.