lunes, 27 de agosto de 2007

¿Esto también es culpa del M-19?

Vía el difunto cerdo social demócrata de Jere Berhman, otra interesante prueba de que el ejército entró a asesinar a los rehenes del Palacio de justicia:

Un vídeo inédito confirma que un magistrado salió vivo del Palacio de Justicia; luego apareció asesinado


Según la justicia, el magistrado Carlos Horacio Urán murió de un balazo en la cabeza durante la sangrienta toma del M-19. Esa fue la versión que las autoridades le reiteraron durante 22 años a la familia. Una cinta revelada por Noticias Uno demuestra que el jurista abandonó con vida el Palacio, en plenos combates.

La cinta es evaluada por la Fiscalía y controvierte la versión oficial que durante 22 años ha tenido el país sobre la trágica toma del M-19 al Palacio de Justicia. Según lo demuestra el video, difundido este domingo por Noticias Uno, sí hubo sobrevivientes al holocausto del 6 de noviembre de 1985. No sólo salieron con vida algunos empleados de la cafetería del lugar, a los que se referían las pesquisas hasta ahora encontradas. También lo hicieron altos empleados de la rama judicial como el magistrado auxiliar del Consejo de Estado Carlos Horacio Urán.

La revelación periodística tiene pocos segundos de duración y es suficiente para demostrar que el magistrado abandonó el Palacio rengueando y sin camisa, pero vivo. Su misma esposa, Ana María Bidegain, lo reconoció hace pocas semanas, cuando la Fiscalía le pidió que regresara de EU para ver el video. Bidegain dejó el aula en donde dicta clases y emprendió un vuelo hacia Bogotá que la terminó llevando por 22 años de recuerdos. El hombre del video era su esposo. Lo vio salir vivo, vio a los hombres de inteligencia militar que le indicaban el camino a seguir y hasta notó cuando lo entregaron a brigadistas de la Defensa Civil, en medio de la confusión por la toma.

Hasta ese momento, lo único que le habían contado las autoridades era que su esposo había aparecido entre los escombros del Palacio un día después de la toma. No sabía que su esposo había muerto después de la toma con un proyectil 9mm disparado a quemarropa y no en la balacera ocasionada durante el ataque del M-19.

El caso del magistrado Urán es una pieza clave para intentar descifrar lo que ocurrió durante ese ataque armado, tras el cual el Ejército incendió el Palacio de Justicia, cuya historia ni se le ha contado al país ni ha cicatrizado en el imaginario de la Nación. Cada vez que alguna autoridad del Ejecutivo intenta rememorar el caso lo hace en un contexto político que termina polarizando al país frente a lo ocurrido. La última vez que ello ocurrió fue cuando el presidente Álvaro Uribe intentó justificar los beneficios que la ley de justicia y paz le confiere a los paramilitares diciendo que el M-19 ejecutó la toma por encargo de los narcos con el objetivo de quemar los archivos de las solicitudes de extradición. Para los ex militantes de ese grupo guerrillero está claro que los únicos beneficiados con la quema de los archivos eran los militares procesados por violaciones a los derechos humanos, ya que no existía copia de estos documentos. Las de las solicitudes de extradición de los narcos se podían pedir nuevamente a EU.

¿Cuántas personas lograron salir vivas del lugar?, ¿Por qué las autoridades sostuvieron durante 22 años la versión de que no hubo sobrevivientes?, ¿Por qué algunos empleados de la cafetería y funcionarios como el magistrado Urán aparecieron muertos bajo los escombros pese a que el video muestra que fueron sacados con vida del lugar?, ¿hubo alguna orden para asesinar a los testigos del Holocausto? Dé ser así ¿qué se le pretendía ocultar al país? Estas son algunas de las preguntas que, 22 años después, la Fiscalía intenta resolver.

Pero los interrogantes no solo tienen que ver con las víctimas. También involucran a las personas que tomaron determinaciones respecto a la estrategia para la recuperación del Palacio. Sobre el particular suele hablarse de la responsabilidad del coronel Alfonso Plazas Vega –hoy preso por los dichos hechos- quien dio la orden de ingreso violento de las tanquetas de la Escuela de Caballería al lugar.

Sin embargo, el video divulgado por Noticias Uno revela, además, la hora en la que el magistrado Urán fue sacado del Palacio. Eran más de las dos de la tarde del seis de noviembre.

A esa hora Plazas ya había suido relevado de la dirección de la operación. Dicha función fue asumida por el general Jesús Armando Arias Cabrales, ex comandante de la Brigada trece del Ejército, el teniente coronel Rafael Hernández López, ex comandante de la Escuela de Artillería y el mayor Carlos Frassica, ex comandante de la fuerza de Despliegue Rápido.

La función de Plazas terminaba con la entrega de las personas heridas (a las que el M-19 permitió salir del Palacio) a las fuerzas de inteligencia coordinadas por el coronel Iván Ramírez Quintero. Todos ellos –con excepción de Plazas- terminaron su carrera como generales de la República.

Encuentre en nuestro material relacionado el cubrimiento de Noticias Uno sobre el nuevo video de la toma al Palacio de Justicia.


Digo, asesinar a sangre fría un magistrado quién ya había salido del edificio, y ponerlo de NUEVO en el palacio para hacerlo pasar como muerto por el fuego cruzado o los guerrilleros, es un asesinato con premeditación. No sé que piensen uds, pero m quedan dos preguntas:

1- ¿Cuál sería el motivo para cometer estos crímenes por parte del ejército?

2- ¿Cómo se las arreglará el establecimiento colombiano para culpar de este asesinato al M-19, cuyos integrantes que habían participado en la toma estaban muertos o desaparecidos para el momento en que el magistrado Urán había sido "rescatado"?

2 comentarios:

Nicolas dijo...

Desde que el peso de las hehchos me convencieron del inmenso grado de responsabilidad de las FF.MM. (que no las FF.AA.) siempre me he preguntado ¿Qué era lo que el Ejercito estaba buscando con todo esto?
Hace poco leí, atónito, un manual de intrucción militar de finales de los 1980 donde hacían la autocrítica de la Retoma del Palacio. La frase con que subtitulaban el asunto era: "No conviene desarrollar una acción contrainsurgente urbana siguiendo los principios de una acción contrainsurgente rural".

De lo que se sigue que, para ese entonces sí no es que para hoy todavía, las acciones de contrainsurgencia rural eran toda una seguidilla de atropellos infames.

Anónimo dijo...

No hay misterio, quienes estaban dentro de Palacio pudieron ver la serie de atropellos que cometio el ejército. Habia que eliminar testigos.