martes, 10 de julio de 2007

Ateismo, cristianismo, racionalidad , falsificación y la carga de la prueba

No deja de ser una tragedia para nosotros los infieles, que los representantes del ateismo a nivel mundial, al menos para el gran público, sean intelectuales desafectos que tratan de refutar con un celo –desafortunadamente hay que decirlo- cuasi religioso a la religión. Richard Dawkins, un excelente paleontólogo pero un pésimo filósofo de la religión, y el antiguo ex trotskista converso a la derecha más recalcitrante, Christopher Hitchens, son el ejemplo fatídico de esto. Y se han convertido, con toda razón, en el blanco fácil favorito de creyentes, en especial conservadores, y algunos colaboradores espontáneos, cercanos a la crítica literaria y al llamado “postmodernismo”, que creen que rehabilitando a la religión, van a hundir el proyecto de la modernidad.

Un ejemplo de esto último es el último artículo de Stanley Fish (aún no disponible sin pagar), aparecido en el New York Times, que desde luego no dejó de ser comentado por Richard Neuhaus. Por lo que pude leer en el comentario de Neuhaus, el ataque predecible de Fish está orientado a como la ciencia es la religión de reemplazo para estos ateos, y de cómo su celo religioso a la hora de luchar contra la religión saltan a la vista como una contradicción manifiesta. El otro argumento de Fish al parecer consistir en acusar a Dawkins, Hitchens y compañía de deshonestidad intelectual. Se plantean preguntas difíciles como “¿Si hay un Dios por qué existe el mal en el mundo?” y en vez de intentar responder, simplemente saltan de una vez concluyendo que Dios no puede existir. Neuhaus desde luego lo aplaude.

Y sin embargo hay dos puntos interesantes a apreciar en la crítica de Fish. Primero, lo que acabamos de mencionar: la crítica a las supuestas posiciones facilcitas de Dawkins y compañía. En realidad es una crítica que está fuera de foco. Yo no he leído ni el libro de Dawkins ni el libro de Hitchens, y no me sorprendería que la forma en que se presentan los argumentos sea simplista (al menos si juzgo por las entrevistas que he visto de ambos en la televisión exponiendo sus puntos de vista). Pero eso no quiere decir que los argumentos en si sean simplistas, o producto de la pereza intelectual. Un argumento como el argumento del mal en contra de la existencia de Dios, tiene toda un “set” de formulaciones sofisticadas, y es un argumento poderoso que incluso apologetas destacados se toman muy en serio. En síntesis, el argumento es una “respuesta fácil”. Sería tan absurdo deducir eso, como lo sería pensar que porque algún creyente pregunta con facilismo “¿Si Dios no existe, de donde vino el mundo?”, eso haga de los complejos argumentos cosmológicos una “respuesta fácil”.

Pero del argumento de Fish concerniente a este punto me preocupan las presuposiciones que carga: la idea de que una reflexión concienzuda del problema nos lleva –al parecer- de manera inexorable hacia la conclusión que haría un teólogo. Dios es supuestamente la respuesta final a la que un razonamiento correcto debe apuntar, cuando nos parece a los no creyentes, que no es más que una hipótesis dudosa rodeada de escollos por donde se le mire. No es una obligación epistémica del no creyente tratar de salvar una creencia en Dios ante las dificultades que el sentido común parece imponerle, como si la creencia en Dios fuera la creencia por defecto del mismo sentido común. Podrá ser la creencia más popular, pero esa observación sociológica no le da mayor fuerza, como decir que en algún momento fue popular la creencia de que la tierra era plana, a pesar de ser falsa de toda falsedad (al sabiondo con que me salga con que en la Edad Media ya sabían que la tierra era redonda, le va la madre. Yo hablo de la creencia popular, no de lo que unas pocas elites de navegantes y sabios conocían).

En segunda instancia, observo que Fish al parecer utiliza su ataque a Hitchens y Dawkings como un ataque no sólo a su ateísmo, sino como un ataque a la racionalidad misma. Hitchens, Dawkings y compañía, con su fe en la ciencia como narrativa explicativa del mundo, parecen tan religiosos como cualquier otro creyente lo que sugiere que en el fondo su actitud es sólo una versión secularizada de la religión tradicionalmente entendida. Esto lleva a Fish a concluir, como es natural, que la fe religiosa, como cualquier otra fe (como la fe en la ciencia) es un sistema de proposiciones cerradas que no puede ser refutada. Es un discurso inconmensurable, por decirlo de una manera. Por ende, no hay forma de probar que la religión –sea cual sea- está equivocada.

Ante esto, Neuhaus inmediatamente pone el alto. El postmodernismo es un arma útil para los sectores tradicionalistas y conservadores, en tanto sirve como un ariete útil para asaltar la fortaleza de la modernidad, pero cuando el ariete golpea el edificio general de una razón universal, se convierte en un estorbo. Por ello Neuhaus imagina una forma en que el cristianismo podría “falsearse”: una situación hipotética en que el cuerpo de Cristo (o más bien, los restos) aparecieran.

Lo cual resulta doblemente asombroso. Por un lado la idea de que un católico, plantado en la tradición aristotélica y tomística, defensor a ultranza de la racionalidad entendida a través de la ley natural, pueda proponernos como prueba de la racionalidad del cristianismo el modelo popereano de la falseación; un modelo surgido del positivismo odiado y diseñado para explicar el quehacer científico y no cuestiones religiosas, utilizado para determinar la racionalidad del cristianismo es poco más que desconcertante.

Ahora, no es que el ejemplo que nos puso sea impropio: si apareciera el cuerpo del hombre llamado Cristo, implicaría que este no resucitó entre los muertos y que la fe cristiana es vana, como bien lo dijo San Pablo. Pero es un ejemplo bastante conveniente. Las probabilidades de que el cuerpo de un sujeto crucificado como un vulgar insurgente por los romanos hace 2000 años aparezca, y que además logremos reconocerlo “a ciencia cierta” como Cristo, son mínimas ¿Tenemos que decir que el cristianismo no puede ser “falseado” mientras tanto?

Una vez más, las afirmaciones que hace la religión cristiana requieren un sustento muy alto para considerarlas la hipótesis por defecto. Además existen toda una gama de argumentos que no requieren la aparición del cuerpo de Cristo para desechar la religión cristiana; eso y el hecho fundamental de que la religión en general es la que tiene que probar su caso, no al contrario. Permitirles a los teistas y creyentes en general que inviertan ese elemento fundamental de la discusión, de que la carga de la prueba les pertenece a ellos y no a nosotros, es, en el fondo, la gran derrota retórica de los infieles, el gran gol que nos están metiendo, y no por virtud de los argumentos precisamente.

6 comentarios:

Apelaez dijo...

Muy profundo su post

Maldoror dijo...

Gracias por su honesto comentario

Goggins Godot dijo...

La ciencia atacada por las religiones ahora se vuelve contra ellas (contra TODAS eso si, no es solamente contra el catolicismo) y pretende absorberlo todo con respuestas lógicas. Ya lo dijo alguien antes que yo, no quiero sacerdotes en los salones de clase enseñando que absolutamente TODO se explica por medio de Dios pero tampoco científicos como profetas en los santuarios adoctrinando a respuestas únicas cuestiones que escapan a la ciencia, cosas como el alma y ese tipo de nimiedades.

Buena entrada, Gran saludo.

Anónimo dijo...

Si no hay Dios que cientifico hizo el mundo? y cual seria su especialidad?

Los filosofos lo resuelven todo con alegatos pero en la practica no demuestran nada,lo real es lo que vemos y sentimos todo un mundo organizado y funcionando,lo que alegan son hipotesis no demostrables,ni demostradas,solo una pugna infantiloide contra los principios religiosos pero nada demuestran.

Teo-dardo

ツ Ðavid Ǿsorio dijo...

No, no, no y no. Como seguidor de Hitchens no puedo permitir que se siga con ese abuso: él no se pasó a la más furiosa derecha. Ni más faltaba.

Renunciar a la izquierda, es algo que muchos -bueno, no tantos- hacemos.

Qué buen blog, felicitaciones.

Anónimo dijo...

Dawkins es Etólogo.